Colección de discursos agrupados numéricamente

5.157. Discurso incorrectamente dirigido

“Monjes, una plática está dirigida incorrectamente cuando, habiendo sopesado un tipo de persona con otro, se dirige a estos cinco [inapropiados] tipos de personas. Y, ¿cuáles son esas cinco? La plática sobre la fe está incorrectamente dirigida a alguien desprovisto de la fe; la plática sobre la conducta virtuosa está incorrectamente dirigida a alguien inmoral; la plática sobre el aprendizaje está incorrectamente dirigida a alguien con poco aprendizaje; la plática sobre la generosidad está incorrectamente dirigida a un avaro; la plática sobre la sabiduría está incorrectamente dirigida a una persona tonta.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre la fe está incorrectamente dirigida a alguien desprovisto de la fe? Cuando se ofrece la plática sobre la fe a una persona desprovista de la fe, la misma se enoja y se irrita, se vuelve hostil y obstinada, demuestra la ira, el odio y la amargura. Y, ¿por qué así? Porque ella no percibe aquella fe en sí misma ni experimenta arrobamiento ni regocijo relacionados con ella. Por eso, monjes, la plática sobre la fe está incorrectamente dirigida a alguien desprovisto de la fe.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre la conducta virtuosa está incorrectamente dirigida a alguien inmoral? Cuando se ofrece la plática sobre la conducta virtuosa a una persona inmoral, la misma se enoja y se irrita, se vuelve hostil y obstinada, demuestra la ira, el odio y la amargura. Y, ¿por qué así? Porque ella no percibe aquella conducta virtuosa en sí misma ni experimenta arrobamiento ni regocijo relacionados con ella. Por eso, monjes, la plática sobre la conducta virtuosa está incorrectamente dirigida a alguien inmoral.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre el aprendizaje está incorrectamente dirigida a alguien con poco aprendizaje? Cuando se ofrece la plática sobre el aprendizaje a una persona con poco aprendizaje, la misma se enoja y se irrita, se vuelve hostil y obstinada, demuestra la ira, el odio y la amargura. Y, ¿por qué así? Porque ella no percibe aquel aprendizaje en sí misma ni experimenta arrobamiento ni regocijo relacionados con él. Por eso, monjes, la plática sobre el aprendizaje está incorrectamente dirigida a alguien con poco aprendizaje.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre la generosidad está incorrectamente dirigida a un avaro? Cuando se ofrece la plática sobre la generosidad a un avaro, el mismo se enoja y se irrita, se vuelve hostil y obstinado, demuestra la ira, el odio y la amargura. Y, ¿por qué así? Porque no percibe aquella generosidad en sí mismo ni experimenta arrobamiento ni regocijo relacionados con ella. Por eso, monjes, la plática sobre la generosidad está incorrectamente dirigida a un avaro.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre la sabiduría está incorrectamente dirigida a una persona tonta? Cuando se ofrece la plática sobre la sabiduría a una persona tonta, la misma se enoja y se irrita, se vuelve hostil y obstinada, demuestra la ira, el odio y la amargura. Y, ¿por qué así? Porque ella no percibe aquella sabiduría en sí misma ni experimenta arrobamiento ni regocijo relacionados con ella. Por eso, monjes, la plática sobre la sabiduría está incorrectamente dirigida a un tonto.

“Monjes, una plática está dirigida incorrectamente cuando, habiendo sopesado un tipo de persona con otro, se dirige a estos cinco [inapropiados] tipos de personas.

“Monjes, una plática está dirigida correctamente cuando, habiendo sopesado un tipo de persona con otro, se dirige a estos cinco [apropiados] tipos de personas. Y, ¿cuáles son esas cinco? La plática sobre la fe está correctamente dirigida a alguien dotado de la fe; la plática sobre la conducta virtuosa está correctamente dirigida a una persona virtuosa; la plática sobre el aprendizaje está correctamente dirigida a una persona instruida; la plática sobre la generosidad está correctamente dirigida a una persona generosa; la plática sobre la sabiduría está correctamente dirigida a una persona sabia.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre la fe está correctamente dirigida a alguien dotado de la fe? Cuando se ofrece la plática sobre la fe a una persona dotada de la fe, la misma no se enoja ni se irrita, no se vuelve hostil ni obstinada, no demuestra la ira, el odio ni la amargura. Y, ¿por qué así? Porque ella percibe aquella fe en sí misma y experimenta arrobamiento y regocijo relacionados con ella. Por eso, monjes, la plática sobre la fe está correctamente dirigida a alguien dotado de la fe.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre la conducta virtuosa está correctamente dirigida a una persona virtuosa? Cuando se ofrece la plática sobre la conducta virtuosa a una persona virtuosa, la misma no se enoja ni se irrita, no se vuelve hostil ni obstinada, no demuestra la ira, el odio ni la amargura. Y, ¿por qué así? Porque ella percibe aquella conducta virtuosa en sí misma y experimenta arrobamiento y regocijo relacionados con ella. Por eso, monjes, la plática sobre la conducta virtuosa está correctamente dirigida a una persona virtuosa.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre el aprendizaje está correctamente dirigida a una persona instruida? Cuando se ofrece la plática sobre el aprendizaje a una persona instruida, la misma no se enoja ni se irrita, no se vuelve hostil ni obstinada, no demuestra la ira, el odio ni la amargura. Y, ¿por qué así? Porque ella percibe aquel aprendizaje en sí misma y experimenta arrobamiento y regocijo relacionados con él. Por eso, monjes, la plática sobre el aprendizaje está correctamente dirigida a una persona instruida.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre la generosidad está correctamente dirigida a una persona generosa? Cuando se ofrece la plática sobre la generosidad a una persona generosa, la misma no se enoja ni se irrita, no se vuelve hostil ni obstinada, no demuestra la ira, el odio ni la amargura. Y, ¿por qué así? Porque percibe aquella generosidad en sí misma y experimenta arrobamiento y regocijo relacionados con ella. Por eso, monjes, la plática sobre la generosidad está correctamente dirigida a una persona generosa.

“Y, ¿por qué, monjes, la plática sobre la sabiduría está correctamente dirigida a una persona sabia? Cuando se ofrece la plática sobre la sabiduría a una persona sabia, la misma no se enoja ni se irrita, no se vuelve hostil ni obstinada, no demuestra la ira, el odio ni la amargura. Y, ¿por qué así? Porque ella percibe aquella sabiduría en sí misma y experimenta arrobamiento y regocijo relacionados con ella. Por eso, monjes, la plática sobre la sabiduría está correctamente dirigida a una persona sabia.

“Monjes, una plática está dirigida correctamente cuando, habiendo sopesado un tipo de persona con otro, se dirige a estos cinco [apropiados] tipos de personas”.