Colección de discursos agrupados numéricamente
6.36. Las disputas
“Monjes, he aquí estas seis raíces de la disputa. Y, ¿cuáles son esas seis? He aquí, monjes, el monje es iracundo y hostil. Cuando el monje es iracundo y hostil, mora sin respeto y deferencia por el Maestro, el Dhamma y el Sangha, y no completa el entrenamiento. Semejante monje crea disputas en el Sangha lo cual conduce a dañar a mucha gente, a la infelicidad de mucha gente, a la ruina, dolor y sufrimiento de los devas y los seres humanos. Monjes, si percibís semejante raíz de la disputa, tanto en vosotros mismos como en otros, debéis esforzaros por abandonar esta perjudicial raíz de la disputa. Y si no percibís esta raíz de la disputa, en vosotros mismos ni en otros, debéis practicar de tal manera que esta perjudicial raíz de la disputa no emerja en el futuro. De esta manera se abandona aquella perjudicial raíz de la disputa y la misma ya no emerge más en el futuro.
“Además, monjes, cuando el monje es denigrador e insolente… envidioso y mezquino… mañoso e hipócrita… alguien con malos deseos y equivocado punto de vista… alguien que se adhiere a sus propios puntos de vista, los sostiene tenazmente y renuncia a ellos con dificultad. Cuando el monje se adhiere a sus propios puntos de vista, los sostiene tenazmente y renuncia a ellos con dificultad, mora sin respeto y deferencia por el Maestro, el Dhamma y el Sangha, y no completa el entrenamiento. Semejante monje crea disputas en el Sangha lo cual conduce a dañar a mucha gente, a la infelicidad de mucha gente, a la ruina, dolor y sufrimiento de los devas y los seres humanos. Monjes, si percibís semejante raíz de la disputa, tanto en vosotros mismos como en otros, debéis esforzaros por abandonar esta perjudicial raíz de la disputa. Y si no percibís esta raíz de la disputa, en vosotros mismos ni en otros, debéis practicar de tal manera, que esta perjudicial raíz de la disputa no emerja en el futuro. De esta manera se abandona aquella perjudicial raíz de la disputa y la misma ya no emerge más en el futuro.
“Estas son, monjes, las seis raíces de la disputa”.