Colección de discursos agrupados numéricamente
8.46. Anuruddha
En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en el parque de Ghosita, cerca de Kosambi. Entonces, el Venerable Anuruddha se había ido a pasar el día en reclusión, cuando un número de deidades de agradables cuerpos se acercó a él. Al llegar allí le rindieron homenaje, se colocaron a un lado y le dijeron:
“Venerable Señor Anuruddha, nosotras, las deidades de agradables cuerpos ejercemos maestría y control sobre tres cosas: adquirimos inmediatamente cualquier color que queramos; adquirimos inmediatamente cualquier placer que queramos; adquirimos inmediatamente cualquier voz que queramos. Nosotras, las deidades de agradables cuerpos ejercemos maestría y control sobre estas tres cosas”.
Entonces, el Venerable Anuruddha pensó: “Que todas estas deidades lleguen a ser azules, de complexión azul, con vestimenta azul y azules ornamentos”. Habiendo conocido el pensamiento del Venerable Anuruddha, todas aquellas deidades llegaron a ser azules, de complexión azul, con vestimenta azul y azules ornamentos. Entonces, el Venerable Anuruddha pensó: “Que todas estas deidades lleguen a ser amarillas… rojas… blancas, de complexión blanca, con vestimenta blanca y blancos ornamentos”. Habiendo conocido el pensamiento del Venerable Anuruddha, todas aquellas deidades llegaron a ser blancas, de complexión blanca, con vestimenta blanca y blancos ornamentos.
Acto seguido una de estas deidades cantó, otra danzó y otra chasqueó los dedos. Al igual que cuando un quinteto musical está bien entrenado, su ritmo está bien coordinado y está compuesto por músicos hábiles, exquisitos, tentadores, encantadores, fascinantes y embriagadores, así también la actuación de aquellas deidades fue exquisita, tentadora, encantadora, fascinante y embriagadora. Por eso el Venerable Anuruddha retrajo sus facultades sensoriales. Entonces, pensando: “El maestro Anuruddha no disfruta [de esto]”, desparecieron del lugar.
Entonces, cuando se hizo de noche, el Venerable Anuruddha emergió de la reclusión y se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo: “He aquí, Venerable Señor, me había ido a pasar el día en reclusión… cuenta lo sucedido… Entonces, pensando ‘el maestro Anuruddha no disfruta [de esto]', desparecieron del lugar.
“Venerable Señor, ¿cuántas cualidades debería poseer una mujer para que, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renaciera en compañía de las deidades de agradables cuerpos?”.
“Si posee ocho cualidades, Anuruddha, una mujer, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renacerá en compañía de las deidades de agradables cuerpos. Y, ¿cuáles son esas ocho?
“He aquí, Anuruddha, cuando su esposo o pariente le ofrece (no por el motivo de desearla) algún bien, busca su bienestar, tiene compasión por ella, actúa movido por esa compasión, una mujer se levanta antes que él y se retira después de él, atiende cualquier necesidad que debería ser resuelta, es agradable en su conducta y placentera en su forma de hablar.
“Además, honra, respeta, estima y venera a aquellos que respeta su esposo: a su madre y su padre, a los ascetas y brahmanes; y cuando éstos llegan, les ofrece asiento y agua.
“Además, es hábil y diligente en atender las tareas domésticas de su esposo, sea el tejido de punto o tejedura; tiene un buen juicio sobre estas tareas para poder cuidar de ellas y manejarlas apropiadamente.
“Descubre lo que los ayudantes domésticos de su esposo—sean esclavos, mensajeros o trabajadores― han hecho o dejaron de hacer; se entera de la condición de aquellos que están enfermos; y a cada uno distribuye una porción adecuada de comida.
“Guarda y protege cualquier ingreso que su esposo trae a casa, sea dinero, plata u oro; no es derrochadora, ladrona, despilfarradora o malgastadora de sus riquezas.
“Es una seguidora laica que fue por refugio al Buda, al Dhamma y el Sangha.
“Es virtuosa, se abstiene de destruir la vida, de tomar lo que no le ha sido dado, de una conducta sexual indebida, de la mentira y de los licores, vinos y [otros] embriagantes que son base de la indolencia.
“Es generosa, alguien que mora en el hogar con un corazón libre de la mancha de la avaricia, libremente generosa, de mano abierta, deleitándose en el renunciamiento, devota a la caridad, encontrando deleite en dar y compartir.
“Poseyendo estas ocho cualidades, Anuruddha, una mujer, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renacerá en compañía de las deidades de agradables cuerpos”.
No menosprecia a su marido,
Al hombre que constantemente la apoya,
Que ardiente y ansiosamente
Siempre trae lo que ella quiere.
Tampoco regaña a su marido
Con palabras causadas por los celos;
Una mujer sabia muestra veneración
A todos aquellos que su esposo venera.
Se levanta temprano, trabaja diligentemente,
Organiza su ayuda doméstica;
Trata a su marido de manera agradable
Y salvaguarda las riquezas que gana.
La mujer que cumple sus tareas de esta manera,
Siguiendo la voluntad y los deseos de su marido,
Renace entre los devas
Llamados “los agradables”.