Colección de discursos agrupados temáticamente
Upadiyamana Sutta
22.63. En el apego
Esto he escuchado:
En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda Jeta del parque de Anathapindika cerca de Savatthi. Entonces, cierto monje se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:
“Venerable señor, sería bueno que el Bienaventurado me enseñara el Dhamma en resumen de manera tal que, habiendo escuchado el Dhamma del Bienaventurado, viva en soledad, recluido, diligente, ardiente y resuelto”.
“Monje, en el apego uno está atrapado por el Mara; mediante el no-apego uno es libre del Malvado”.
“¡Comprendido, Bienaventurado! ¡Comprendido, oh Sublime!”.
“¿De qué manera, monje, comprendiste en detalle el significado de lo que dije en resumen?”
“En el apego a la forma, venerable señor, uno está atrapado por el Mara; mediante el no-apego a la forma uno es libre del Malvado. En el apego a la sensación… a la percepción… a las formaciones mentales… a la conciencia, venerable señor, uno está atrapado por el Mara; mediante el no-apego a la sensación… a la percepción… a las formaciones mentales… a la conciencia uno es libre del Malvado.
“De esta manera, venerable señor, he comprendido en detalle el significado de lo que el Bienaventurado dijo en resumen”.
“¡Bien, muy bien monje! Has comprendido bien en detalle el significado de lo que ha sido dicho en resumen. En el apego a la forma, monje, uno está atrapado por el Mara… [el Buda repite las mismas palabras del monje]… mediante el no apego a la conciencia uno es libre del Malvado. Es de esta manera, monje, que debe ser comprendido en detalle el significado de lo que ha sido dicho en resumen”.
Entonces, aquel monje, habiéndose regocijado y deleitado en las palabras del Bienaventurado se levantó de su asiento y, al rendirle homenaje, se retiró de allí, cuidando que el Bienaventurado siempre quedase a su mano derecha.
Más adelante, viviendo en soledad, recluido, diligente, ardiente y resuelto aquel monje, al descubrirlo por sí mismo con el conocimiento directo aquí y ahora, entró y permaneció en aquella insuperable meta de la vida santa, por la cual el miembro de clan con justa razón abandona la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar. Y él conoció directamente esto: “el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer se ha realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia”.
Y aquel monje llegó a ser uno de los arahants.