Colección de discursos agrupados numéricamente
3.49. Ardor
“Monjes, en tres casos se debe ejercer el ardor. Y, ¿cuáles son esos tres? Se debe ejercer el ardor para que no surjan los malos y perjudiciales estados mentales que aún no han surgido. Se debe ejercer el ardor para que surjan los beneficiosos estados mentales que aún no han surgido. Se debe ejercer el ardor para soportar las sensaciones corporales que traen dolores atroces, agudos, perforaciones, horrores, que son desagradables y minan la vitalidad de uno. En esos tres casos, monjes, se debe ejercer el ardor.
“Cuando el monje ejerce el ardor para que no surjan los malos y perjudiciales estados mentales que aún no han surgido, para que surjan los beneficiosos estados mentales que aún no han surgido y para soportar las sensaciones corporales que traen dolores atroces, agudos, perforaciones, horrores, que son desagradables y minan la vitalidad de uno, es llamado el monje que es ardiente, vigilante y atentamente [atento] con el fin de completar el fin de la insatisfacción”.