Colección de discursos agrupados numéricamente

5.48. Situaciones

“Monjes, he aquí, hay esas cinco situaciones que no pueden acontecer a un asceta o brahmán, a un deva, Mara o Brama ni a nadie en este mundo. Y, ¿cuáles son esas cinco? Que lo que está sujeto a la vejez, no envejezca. Esta es la situación que no puede acontecer a un asceta o brahmán, a un deva, Mara o Brama ni a nadie en este mundo. Que lo que está sujeto a la enfermedad, no se enferme. Esta es la situación que no puede acontecer a un asceta o brahmán, a un deva, Mara o Brama ni a nadie en este mundo. Que lo que está sujeto a la muerte, no se muera. Esta es la situación que no puede acontecer a un asceta o brahmán, a un deva, Mara o Brama ni a nadie en este mundo. Que lo que está sujeto a la destrucción, no sea destruido. Esta es la situación que no puede acontecer a un asceta o brahmán, a un deva, Mara o Brama ni a nadie en este mundo. Que lo que está sujeto a perderse, no se pierda. Esta es la situación que no puede acontecer a un asceta o brahmán, a un deva, Mara o Brama ni a nadie en este mundo.

“Monjes, una persona no instruida, común y corriente, sujeta a la vejez, mientras envejece no piensa así: ‘no solamente yo estoy sujeto al envejecimiento, sino que esto se extiende a todos los seres—del pasado y del futuro, los que murieron y los que van a nacer- esto les pasa a todos los que están sujetos a la vejez: están envejeciendo. Y si experimentase la tristeza, el dolor y el lamento, si golpease mi pecho y estuviese confundido cuando la vejez llegue a lo que está sujeto al envejecimiento, entonces la comida perdería su atractivo para mí, mi cuerpo se volvería feo, mis asuntos no serían atendidos y mis enemigos estarían felices, mientras que mis amigos, tristes.’ Así que, cuando la vejez finalmente le llega, experimenta la tristeza, el dolor y el lamento; golpea su pecho y se queda confundido; la comida pierde su atractivo para él, su cuerpo se vuelve feo, sus asuntos no son atendidos y sus enemigos están felices, mientras que sus amigos, tristes. Monjes, a este hombre se le llama una persona no instruida, común y corriente, penetrada con el ponzoñoso dardo del dolor, que se atormenta a sí mismo.

“Además, monjes, una persona no instruida, común y corriente, sujeta a la enfermedad, mientras la enfermedad cae sobre ella…. sujeta a la muerte, muere… sujeta a la destrucción, se destruye… sujeta a perderse, se pierde no piensa así: ‘no solamente yo estoy sujeto a perderse, sino que esto se extiende a todos los seres—del pasado y del futuro, los que murieron y los que van a nacer- esto les pasa a todos los que están sujetos a perderse: se pierden. Y si experimentase la tristeza, el dolor y el lamento, si golpease mi pecho y estuviese confundido cuando la pérdida llegue a lo que está sujeto a perderse, entonces la comida perdería su atractivo para mí, mi cuerpo se volvería feo, mis asuntos no serían atendidos y mis enemigos estarían felices, mientras que mis amigos, tristes.’ Así que, cuando la pérdida finalmente le llega, experimenta la tristeza, el dolor y el lamento; golpea su pecho y queda confundido; la comida pierde su atractivo para él, su cuerpo se vuelve feo, sus asuntos no son atendidos y sus enemigos están felices, mientras que sus amigos, tristes. Monjes, a este hombre se le llama una persona no instruida, común y corriente, penetrada con el ponzoñoso dardo del dolor, que se atormenta a sí mismo.

“Pero, monjes, un instruido noble discípulo, sujeto a la vejez, mientras envejece piensa así: ‘no solamente yo estoy sujeto al envejecimiento, sino que esto se extiende a todos los seres—del pasado y del futuro, los que murieron y los que van a nacer- esto les pasa a todos los que están sujetos a la vejez: están envejeciendo. Y si experimentase la tristeza, el dolor y el lamento, si golpease mi pecho y estuviese confundido cuando la vejez llegue a lo que está sujeto al envejecimiento, entonces la comida perdería su atractivo para mí, mi cuerpo se volvería feo, mis asuntos no serían atendidos y mis enemigos estarían felices, mientras que mis amigos, tristes.’ Así que, cuando la vejez finalmente le llega, no experimenta la tristeza, el dolor ni el lamento; no golpea su pecho ni queda confundido. Monjes, a este hombre se le llama un instruido noble discípulo, que esquivo al ponzoñoso dardo del dolor que penetra a una persona no instruida, común y corriente, que se atormenta a sí mismo. Libre de dolor, libre de los dardos, el noble discípulo realiza el Nibbana.

“Además, monjes, un instruido noble discípulo, sujeto a la enfermedad, mientras la enfermedad cae sobre él…. sujeto a la muerte, muere… sujeto a la destrucción, se destruye… sujeto a perderse, se pierde piensa así: ‘no solamente yo estoy sujeto a perderse, sino que esto se extiende a todos los seres—del pasado y del futuro, los que murieron y los que van a nacer- esto les pasa a todos los que están sujetos a perderse: se pierden. Y si experimentase la tristeza, el dolor y el lamento, si golpease mi pecho y estuviese confundido cuando la pérdida llegue a lo que está sujeto a perderse, entonces la comida perdería su atractivo para mí, mi cuerpo se volvería feo, mis asuntos no serían atendidos y mis enemigos estarían felices, mientras que mis amigos, tristes.’ Así que, cuando la pérdida finalmente le llega, no experimenta la tristeza, el dolor ni el lamento; no golpea su pecho ni queda confundido. Monjes, a este hombre se le llama un instruido noble discípulo, que esquivo al ponzoñoso dardo del dolor que penetra a una persona no instruida, común y corriente, que se atormenta a sí mismo. Libre de dolor, libre de los dardos, el noble discípulo realiza el Nibbana.

“Estas son, monjes, las cinco situaciones que no pueden acontecer a un asceta o brahmán, a un deva, Mara o Brama ni a nadie en este mundo.”

No a través del lamento,
no a través del dolor,
se ganan ciertos logros,
ni siquiera un poco.
Al conocer tu lamento y dolor,
tus enemigos se sienten gratificados.
Pero, cuando el sabio,
con la determinación, se fija en lo que es su logro,
no se conmueve frente al infortunio,
y sus enemigos se ven apenados,
cuando observan su rostro inmutable, como el de los antiguos.
Pero cuando el logro es obtenido
a través de elogios, cantos, buenos dichos,
donativos y costumbres familiares ,
uno debería esforzarse en este camino de una u otra manera.
Pero cuando disciernas que tu propio logro,
o el de los demás,
no puede ser alcanzado de esta manera,
acepta esa situación sin dolor, con éste pensamiento:
“el kamma es fuerte, ¿qué más podría hacer?”