Colección de discursos agrupados numéricamente

6.48. Segundo discurso sobre lo directamente visible

Entonces, un cierto brahmán se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando concluyeron sus saludos y amables palabras de bienvenida, se sentó a un lado y dijo al Bienaventurado:

“Venerable Señor, se ha dicho: ‘El Dhamma directamente visible, el Dhamma directamente visible’. ¿De qué manera, Venerable Señor, el Dhamma es directamente visible, inmediato, que invita a uno a venir y ver, aplicable y experimentable directamente por el sabio?”.

“Entonces bien, brahmán, yo, a su vez, también te preguntaré sobre esto. Responde como mejor te parezca. ¿Qué opinas brahmán? Cuando hay codicia dentro de ti, ¿sabes esto: ‘Hay codicia dentro de mí’?, y cuando no hay codicia dentro de ti, ¿sabes esto: ‘No hay codicia dentro de mí’?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Brahmán, desde que sabes: ‘Hay codicia dentro de mí’, cuando hay codicia dentro de ti y sabes: ‘No hay codicia dentro de mí’, cuando no hay codicia dentro de ti, de esta manera también el Dhamma es directamente visible, inmediato, que invita a uno a venir y ver, aplicable y experimentable directamente por el sabio.

¿Qué opinas brahmán? Cuando hay odio dentro de ti… falsa ilusión dentro de ti… una falta corporal dentro de ti… una falta verbal dentro de ti… una falta mental dentro de ti, ¿sabes esto: ‘Hay una falta mental dentro de mí’?, y cuando no hay una falta mental dentro de ti, ¿sabes esto: ‘No hay una falta mental dentro de mí’?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Brahmán, desde que sabes: ‘Hay una falta mental dentro de mí’, cuando hay una falta mental dentro de ti y sabes: ‘No hay una falta mental dentro de mí’, cuando no hay una falta mental dentro de ti, de esta manera también el Dhamma es directamente visible, inmediato, que invita a uno a venir y ver, aplicable y experimentable directamente por el sabio”.

“¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama!…” termina como el sutta anterior.