Colección de discursos agrupados temáticamente
Silava Sutta
22.122. Discurso sobre el virtuoso
En una ocasión, el Venerable Sariputta y el Venerable Mahakotthita estaban morando en Baranasi en el Parque de los Venados en Isipatana. Entonces, al atardecer el Venerable Mahakotthita emergió de la reclusión, se acercó al Venerable Sariputta, intercambió con él cordiales saludos y le dijo: “Amigo Sariputta, ¿de cuáles debería ocuparse cuidadosamente un monje virtuoso?”.
“Amigo Kotthita, el monje virtuoso debería ocuparse cuidadosamente de los cinco cúmulos de apego como impermanencia, insatisfacción, dolencia, tumor, dardo, miseria, aflicción, cosa extraña, desintegración, vacío y no-yo. Y ¿cuáles son estos cinco? El cúmulo del apego de la forma, el cúmulo del apego de la sensación, el cúmulo del apego de la percepción, el cúmulo del apego de las formaciones mentales y el cúmulo del apego de la conciencia. El monje virtuoso debería ocuparse cuidadosamente de estos cinco cúmulos de apego como impermanencia… y no-yo. Cuando el monje virtuoso, amigo, se ocupa cuidadosamente de estos cinco cúmulos de apego, es posible que realice el fruto de la entrada-en-la-corriente.”
“Pero, amigo Sariputta, ¿de cuáles debería ocuparse cuidadosamente un monje que es el-que-entra-en-la-corriente?”.
“Amigo Kotthita, el monje que es el-que-entra-en-la-corriente debería ocuparse cuidadosamente de los cinco cúmulos de apego como impermanencia… y no-yo. Cuando el monje que es el-que-entra-en-la-corriente, amigo, se ocupa cuidadosamente de estos cinco cúmulos de apego, es posible que realice el fruto del que-una-vez-retorna.”
“Pero, amigo Sariputta, ¿de cuáles debería ocuparse cuidadosamente un monje que es el-que-una-vez-retorna?”.
“Amigo Kotthita, el monje que es el-que-una-vez-retorna debería ocuparse cuidadosamente de los cinco cúmulos de apego como impermanencia… y no-yo. Cuando el monje que es el-que-una-vez-retorna, amigo, se ocupa cuidadosamente de estos cinco cúmulos de apego, es posible que realice el fruto del que-no-retorna.”
“Pero, amigo Sariputta, ¿de cuáles debería ocuparse cuidadosamente un monje que es el-que-no-retorna?”.
“Amigo Kotthita, el monje que es el-que-no-retorna debería ocuparse cuidadosamente de los cinco cúmulos de apego como impermanencia… y no-yo. Cuando el monje que es el-que-no-retorna, amigo, se ocupa cuidadosamente de estos cinco cúmulos de apego, es posible que realice el fruto del arahantado.”
“Pero, amigo Sariputta, ¿de cuáles debería ocuparse cuidadosamente un monje que es un Arahant?”.
“Amigo Kotthita, el monje que es un Arahant debería ocuparse cuidadosamente de los cinco cúmulos de apego como impermanencia, insatisfacción, dolencia, tumor, dardo, miseria, aflicción, cosa extraña, desintegración, vacío y no-yo. Para el Arahant, amigo, no hay nada más por hacer ni repeticiones que ya no han sido hechas. Sin embargo, cuando estas cosas son desarrolladas y cultivadas conducen a una morada placentera aquí y ahora, y a la atención consciente y clara comprensión”.