Colección de discursos agrupados temáticamente
Dutiyadvaya Sutta
35.93. Segundo discurso sobre el elemento bivalente
{93} “Monjes, la conciencia llega a existir dependiendo del elemento bivalente. Y ¿cómo, monjes, la conciencia llega a existir dependiendo del elemento bivalente? Dependiendo del ojo y las formas surge la conciencia del ojo. El ojo es transitorio, cambiante y se convierte en otra cosa; las formas son transitorios, cambiantes y se convierten en otra cosa. De ese modo, este elemento bivalente es movedizo y tambaleante, transitorio, cambiante y se convierte en otra cosa.
“La conciencia del ojo es transitoria, cambiante y se convierte en otra cosa. La causa y la condición del surgimiento de la conciencia del ojo también son transitorias, cambiantes y se convierten en otra cosa. Monjes, cuando la conciencia del ojo surge a partir de una condición que es transitoria, ¿cómo podría ser permanente?
“La confluencia, el encuentro, la concurrencia de estas tres cosas se llama el contacto del ojo. El contacto del ojo también es transitorio, cambiante y se convierte en otra cosa. La causa y la condición del surgimiento del contacto del ojo también son transitorias, cambiantes y se convierten en otra cosa. Monjes, cuando el contacto del ojo surge a partir de una condición que es transitoria, ¿cómo podría ser permanente?
“Estando en contacto, monjes, uno siente, estando en contacto, monjes, uno tiene la intención y estando en contacto, monjes, uno percibe. De esa manera, estas cosas también son movedizas y tambaleantes, transitorias, cambiantes y se convierten en otra cosa.
“Dependiendo del oído y los sonidos surge la conciencia del oído… Dependiendo de la nariz y los olores surge la conciencia de la nariz…. Dependiendo de la lengua y los sabores surge la conciencia de la lengua… Dependiendo del cuerpo y los objetos táctiles surge la conciencia del cuerpo… Dependiendo de la mente y los fenómenos surge la conciencia de la mente. La mente es transitoria, cambiante y se convierte en otra cosa; los fenómenos son transitorios, cambiantes y se convierten en otra cosa. De ese modo, este elemento bivalente es movedizo y tambaleante, transitorio, cambiante y se convierte en otra cosa.
“La conciencia de la mente es transitoria, cambiante y se convierte en otra cosa. La causa y la condición del surgimiento de la conciencia de la mente también son transitorias, cambiantes y se convierten en otra cosa. Monjes, cuando la conciencia de la mente surge a partir de una condición que es transitoria, ¿cómo podría ser permanente?
“La confluencia, el encuentro, la concurrencia de estas tres cosas se llama el contacto de la mente. El contacto de la mente también es transitorio, cambiante y se convierte en otra cosa. La causa y la condición del surgimiento del contacto de la mente también son transitorias, cambiantes y se convierten en otra cosa. Monjes, cuando el contacto de la mente surge a partir de una condición que es transitoria, ¿cómo podría ser permanente?
“Estando en contacto, monjes, uno siente, estando en contacto uno tiene la intención y estando en contacto uno percibe. De esa manera, estas cosas también son movedizas y tambaleantes, transitorias, cambiantes y se convierten en otra cosa.
“Es de esta manera, monjes, que la conciencia llega a existir dependiendo del elemento bivalente.”