Colección de discursos agrupados temáticamente

Samvara Sutta

35.98. Discurso sobre la restricción

{98} “Monjes, voy a enseñaros acerca de la restricción y acerca de la falta de restricción. Escuchad y prestad atención que voy a hablar."—"Sí, venerable señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“Y, ¿qué es, monjes, la falta de la restricción? He aquí, monjes, las formas cognoscibles a través del ojo, que son deseables, encantadoras, agradables, placenteras, tentadoras y seductoras. Cuando el monje mira el deleite que está en ellas, les da la bienvenida y permanece asido a ellas, debería comprender esto así: ‘estoy declinando de los saludables estados’. Por eso ha sido llamado ‘declinación' por el Bienaventurado.

“Además, monjes, he aquí, hay sonidos cognoscibles a través del oído… olores cognoscibles a través de la nariz… sabores cognoscibles a través de la lengua… objetos táctiles cognoscibles a través del cuerpo… fenómenos mentales cognoscibles a través de la mente, que son deseables, encantadoras, agradables, placenteras, tentadoras y seductoras. Cuando el monje mira el deleite que está en ellas, le da la bienvenida y permanece asido a ellas, debería comprenderlas así: ‘estoy declinando de los saludables estados’. Por eso ha sido llamado ‘declinación' por el Bienaventurado.

“Ésta es, monjes, la falta de la restricción.

“Y, ¿qué es, monjes, la restricción? He aquí, monjes, las formas cognoscibles a través del ojo, que son deseables, encantadoras, agradables, placenteras, tentadoras y seductoras. Cuando el monje no mira el deleite que está en ellas, no les da la bienvenida y no permanece asido a ellas, debería comprender esto así: ‘no estoy declinando de los saludables estados’. Por eso ha sido llamado ‘no-declinación' por el Bienaventurado.

“Además, monjes, he aquí, hay sonidos cognoscibles a través del oído… olores cognoscibles a través de la nariz… sabores cognoscibles a través de la lengua… objetos táctiles cognoscibles a través del cuerpo… fenómenos mentales cognoscibles a través de la mente, que son deseables, encantadoras, agradables, placenteras, tentadoras y seductoras. Cuando el monje no mira el deleite que está en ellas, no les da la bienvenida y no permanece asido a ellas, debería comprenderlas así: ‘no estoy declinando de los saludables estados’. Por eso ha sido llamado ‘no-declinación' por el Bienaventurado.

“Ésta es, monjes, la restricción.”