Colección de discursos agrupados temáticamente
Annatarabrahmana Sutta
12.46. Discurso con cierto brahmán
En Savatthi. En esa ocasión cierto brahmán se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando esas amables y corteses palabras de bienvenida habían terminado se sentó a un lado y le dijo:
“Maestro Gotama, ¿cómo es eso: uno que realiza los actos es el mismo que experimenta [sus resultados]?”
“‘Uno que realiza los actos es el mismo que experimenta [sus resultados]’: eso, brahmán, es un extremo.”
“Entonces, maestro Gotama, ¿uno es que realiza los actos y otro el que experimenta [sus resultados]?”
“‘Uno es que realiza los actos y otro el que experimenta [sus resultados]’: eso, brahmán, es el otro extremo. Sin haberse inclinado hacia ninguno de esos dos extremos, el Tathagata enseña el Dhamma del medio: Con ignorancia como condición, las formaciones mentales [llegan a ser]. Con las formaciones mentales como condición, la conciencia. Con la conciencia como condición, el nombre-y-forma. Con el nombre-y-forma como condición, la séxtuple base de los sentidos. Con la séxtuple base de los sentidos como condición, el contacto. Con el contacto como condición, la sensación. Con la sensación como condición, la avidez. Con la avidez como condición, el apego. Con el apego como condición, la existencia. Con la existencia como condición, el nacimiento. Con el nacimiento como condición, la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza. Tal es el origen de todo este montón de la insatisfacción.
“Pero, con la total desaparición y el cese de la ignorancia, llega el cese de las formaciones mentales. Con el cese de las formaciones mentales, llega el cese de la conciencia. Con el cese de la conciencia, llega el cese del nombre-y-forma. Con el cese del nombre-y-forma, llega el cese de la séxtuple base de los sentidos. Con el cese de la séxtuple base de los sentidos, llega el cese del contacto. Con el cese del contacto, llega el cese de la sensación. Con el cese de la sensación, llega el cese de la avidez. Con el cese de la avidez, llega el cese del apego. Con cese del apego, llega el cese de la existencia. Con el cese de la existencia, llega el cese del nacimiento. Con el cese del nacimiento, también cesa la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza. Tal es el cese de todo este montón de insatisfacción.”
Cuando se dijo esto, aquel brahmán dijo al Bienaventurado: “¡Magnifico, venerable señor! ¡Magnifico, venerable señor! El Dhamma ha sido clarificado en diferentes formas por el Bienaventurado. Fue como si se levantara lo que estaba caído, o como si se revelara lo que estaba escondido, o como si se mostrara el camino a alguien que estaba perdido, o como si se sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad para que aquellos que tienen ojos pudieran ver las formas. Yo voy por refugio al Bienaventurado, a su Dhamma y al Sangha de los monjes. A partir de este recuérdeme, Maestro Gotama, como a su seguidor laico que ha ido por refugio de por vida”.